¿El ISAF es transparente?

El gran dilema del costo económico, político y público de la fiscalización de las administraciones públicas plantea un escenario de un callejón sin salida, porque aún no hay definición clara de la misión de un Instituto que audite y fiscalice, que debiese ser, en teoría, la razón última que justifica su existencia.

La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico – OCDE, publicó el pasado 10 de octubre, que en México, las Instituciones de Fiscalizaciones no son autónomas y la de Sonora, la ubicada en la antepenúltima posición del lado negativo, además con un promedio de antigüedad del personal de 10 años, es decir, poca rotación.

Gobierno Abierto: reto al compromiso

La nueva generación de consumidores, no solo refiere del ámbito comercial, sino también de los servicios públicos, esos trámites que se efectúan en las oficinas de Gobierno, donde la imagen representativa son personas formando largas filas, revisando constantemente su marcador del tiempo, preguntando cuánto falta para su turno, en ocasiones soportando las altas temperaturas características de nuestro estado; por otra parte, empleados presionados, algunos platican, unos entran y salen del lugar, ventanillas cerradas. Así es la fotografía.

 

Esta fama de las oficinas públicas, aún no ha podido restaurarse; pese a que hay intentos por contrarrestarla, retrocede, cuando acciones específicas de unos cuantos son las de siempre.

Datos infragantis

En la parte final del controversial portal infraganti.mx, cita una frase “Política de Privacidad”, que es un link donde se despliega información acerca del trato, que los operadores de esa página – hasta ahorita “desconocidos”-, le darán a los Datos Personales de quienes sean publicados en la plataforma.

 

Desde el principio dice que “infraganti” es responsable de la información, sin mencionar el origen de la misma, la dependencia o nombre/s del o los responsable/s. Posteriormente, sobre la “Finalidad del Tratamiento de los Datos Personales”, enlista una serie de acciones que de inicio causan asombro, porque evidencia que no se tiene conocimiento acerca de las consecuencias de hacer uso de datos personales. Especifica:

La mezcla de redes sociales y nuestros derechos

En una licuadora mezclamos la libertad de expresión, el derecho a la vida privada, el derecho a la no discriminación, el derecho de vivir una vida libre de violencia, el derecho al olvido, los juicios personales, los parámetros morales, los calificativos, los gustos, los razonamientos, las experiencias y, los aderezamos con la publicación masiva y reiterada en redes sociales.

¿A qué sabrá este licuado?, difícil si quiera emitir una respuesta clara representativa de ese batido. Es decir, todavía le agregamos que tenemos el libre albedrío de emitir otra opinión sobre el sabor, si gusto o no, si mejor quitan un ingrediente y agregan otro, si fueron demasiados, si la cantidad de uno provoca el sabor amargo, si falta un picante más, en fin, no terminaríamos si quiera de definir el producto, mucho menos garantizar que cumple con los estándares de calidad para todos los degustadores y aún así, la disputa para establecer los parámetros de medición con lleva manifestaciones diversas. El ser humano, por sí mismo, es complejo.

El derecho de los derechos… la idea de regular internet

El ciberespacio, ese universo tecnológico, donde cada vez más personas transitan, continúa de centro de discusión acerca de su regulación, así es, el debate sobre cómo reglamentar el internet para no afectar derechos de los ciudadanos, vuelve a surgir, tras cuestionar el uso de “periscope” como herramienta de denuncia pública.

No obstante, el internet que dio paso a ese ciberespacio, donde ahora las redes sociales tienen un papel protagónico y de impacto, permiten la libertad de expresarse. Lawrence Lessig, profesor de leyes, en su libro “El código y otras leyes del ciberespacio”, dice que ese lugar se convirtió en el objetivo de las utopías libertarias, podría reinar la libertad sin Estado, situación imposible de crear en el espacio real.

¿Cómo camina el dinero en las oficinas públicas?

Los ciudadanos hemos tenido poca o nula oportunidad en la toma de decisiones sobre los asuntos públicos, la salud, educación, seguridad, transporte público, obras, inversiones y el propio manejo de los recursos públicos, entre otros.

La función ha sido exclusiva de los Gobiernos y el Legislativo. Los primeros, fueron elegidos por votos, construyen su plan de Desarrollo y empiezan a ejecutar; y de los segundos, solo una parte se eligió igual, porque los asientos plurinominales nacieron para nutrir el conocimiento y toma de decisiones sobre la legislación en nuestro país, pero hoy se ha convertido en un silla de poder y hasta de garrote, porque queda a merced de los intereses partidistas.

El recurso público, la pantalla y la realidad

El manejo de los recursos públicos es una comisión dentro de la labor de los funcionarios de Gobierno y sí, una deoc las más importantes. Se espera una correcta ejecución, transparencia y rendición de cuentas. Son cansadas las historias de tanta malversación del erario e inconcebible la certeza, de que se recupere ese dinero.

 

Las nuevas tecnologías permiten crear plataformas para consultar e incluso comentar información sobre el ejercicio del gasto público. No obstante, en los portales de Gobierno su presentación es compleja, complicada su búsqueda, poca evidencia probatoria de lo expuesto y más. Esto provoca un enjambre de datos y engrandece la brecha de una apropiada transparencia y rendición de cuentas.

Témoris Grecko

Viajero y periodista / Traveller and journalist

ArsenAll GBS

Growing Business Strategies

La Chiquitita

Travel notes

PalabraForte | Enfoque, motivación y tecnología

Pensar, resolver problemas y mostrar las posibilidades

mi post data

reseñas y algo más que cartas

leticiacuestamadrigal

Journalist, ex director de SonoraCiudadanaAC, ex candidata al Senado 2018. tw @leticiacuesta y FB Leticia Cuesta

A %d blogueros les gusta esto: